miércoles, 1 de enero de 2020

Palabras para comenzar con buen pie el esplendor de un mejor tiempo

Comienza un nuevo año, y con ello la oportunidad de mejorar o cambiar, cualquier cosa que deseemos en la vida. Alejando nos deja una enseñanza, con el arquero que mejoró el hábito de apuntar, enfocar y perfeccionar su técnica para llegar hasta la luna, sus flechas. Desde luego, nunca la alcanzó, pero seguro nadie más en el planeta hacía llega la flecha tan lejos, como este arquero.
En este artículo no voy hablar ni de flechas ni de la luna, pero si de algunas habilidades que estoy seguro, muchos de nosotros le gustaría mejorar. Veamos a que me refiero el día de hoy.
La serenidad es un estado mental. Es la calma y la quietud que necesitamos para vivir, pensar y respirar.
Hay persona que llevan el peso de una carga triple: las preocupaciones que han tenido, las que tienen ahora y las que esperan tener. Nuestro presente y su correcta gestión ya es suficiente responsabilidad. Es importante aprender a clausurar los temas pasados, centrarnos en nuestro presente y no dedicar demasiada energía en anticipar nuestro futuro.
Nuestra paz interior va a depender de cómo gestionemos nuestras emociones. Soy yo quien decide ser de una forma u otra. Soy yo quien elige equilibrio o desasosiego, quien escoge cielo o infierno.
Aunque no podamos evita determinadas situaciones difíciles o complejas, aunque tengamos la impresión de que todo se nos escapa, siempre es posible escoger nuestra actitud ante aquello que sucede. Esta es nuestra primera libertad y un ejercicio de responsabilidad que modulará el grado de sufrimiento o gozo que incorporaremos a nuestra vida y que será fruto de nuestra mayor o menor coherencia personal.
Un ejemplo que reafirma la sabiduría del párrafo anterior, lo sintetiza la siguiente la siguiente anécdota, que he titulado "un olvido importante".
Cuentan que un experimentado conferencista distribuyó unas hojas de papel a los miembros de su auditorio y les pidió que escribieran sus preguntas a fin de poder luego discutirlas y comentarlas, fundamentado en el tema que estaba compartiendo. Era una dinámica rutinaria, en sus conferencias, que generaba reflexión y muchos aprendizaje.
Todo se había ejecutado según el procedimiento, hasta que algo fuera de lo normal observó. El conferencista abrió una de las hojas que le habían dado y observó que en le papel plegado sólo había una palabra: IDIOTA
Nunca antes había sucedido.
La leyó, sin inmutarse, en voz alta y se dirigió a su público, comentando: Damas y caballeros, en las múltiples conferencias que llevo dando desde hace años, muchas personas han escrito sus preguntas y han olvidado firmar con su nombre, pero he de decirles que esta es la primera vez que alguien firma con su nombre y olvida escribir su pregunta.
Aunque la salida del conferencista fue media irónica, también optó por una mejor opción, que fue sacarle algo positivo o jocoso, a la situación. El pudo haber tomado el camino de la rabia y subirle emoción a la situación, pero escogió, otra opción.
Las emociones, como la ira mal gestionada, dejan señales y causan cicatrices en nosotros mismos y en las personas que nos rodean. El autocontrol es una competencia emocional imprescindible: el enemigo no se halla afuera, está dentro de ti, dentro de todos nosotros. Es importante aprender que es posible rechazar, sin violencia, las agresiones que nos llegan, los insultos y las ofensas.
¿A quién pertenece un obsequio? ¿a quién lo entrega o a quién lo recibe? Si no aceptamos las agresiones, si no las damos por recibidas , se las quedarán quienes hayan querido trasladárnoslas: hay regalos que no conviene recibir.
Como dice el Dalai Lama, sólo cuando tenemos paz interior podemos estar en paz con quienes nos rodean.
Cuando hacemos una elección, es necesario asumir que debemos dejar de lado las otras alternativas. Aprender a desprendernos de relaciones, ideas, objetos, emociones, ofensas y cargas, es un aprendizaje vital imprescindible para no quedar anclados y poder seguir adelante, ligeros de equipaje. Es posible elegir el equilibrio, vivir intensamente nuestro presente con atención, centrados y abiertos a la vida. Nunca debemos olvidar que hay una sola persona con la que, con seguridad, vamos a compartir toda nuestra vida: nosotros mismos. ¿Escogemos vivir con equilibrio o escogemos el desequilibrio? Nadie pude decidir por nosotros.     

martes, 31 de diciembre de 2019

¿Armada en Suiza?

El secretario de estado de Relaciones Exteriores norteamericano, William Jennings Bryan (1860-1925), encargado de la organización de los actos de inauguración oficial del canal de Panamá (1920), invitó a todos los países occidentales a enviar una representación de sus respectivas armadas a los actos. Lo curioso es que llevó a tal extremo su celo diplomático que llegó a invitar a la inexistente Armada de Suiza. 
Colosal metida de pata.....

lunes, 30 de diciembre de 2019

La maldición de Tutankamon

En 1922 se produjo  el descubrimiento arqueológico de la tumba intacta de Tutankamon, el adolescente y poco importante faraón egipcio de la XVIII dinastía casado con una hija de la reina Nefertiti y muerto a los dieciocho años. Pocos meses después del hallazgo, George Edward Stanhope Molineux Herbert, quinto conde de Carnarvon (1866-1923), egiptólogo y filántropo que financiaba los trabajos del arqueólogo descubridor del hallazgo, Howard Carter (1873-1939), fue picado por un mosquito; al afeitarse se cortó la hinchazón y el 5 de abril de 1923 moría en El Cairo, víctima de una septicemia. Su fallecimiento avivó  las especulaciones referente a la maldición que, según las tradiciones ancestrales egipcias, habría de caer sobre los que profanasen las tumbas de los faraones. Según el relato de algunos contemporáneos, en el momento exacto en que el conde británico fallecía, se produjo un apagón en la capital cairota. Poco después, dos hermanastros y la esposa del conde fallecían también, al igual que un ayudante (A. C. Mace) y el secretario de Carter, el hijo de lord Westbury (cuyo padre se suicidó, desesperado, al año siguiente). El egiptólogo Arthur Weigall, que había estudiado la momia de Tutankamon, murió súbitamente aquejado de unas fiebres desconocidas. Archibald Douglas Reid también falleció repentinamente, mientras examinaba una momia por rayos X. Un magnate americano y un egiptólogo francés sufrieron también sendos accidentes tras visitar la tumba, avivando todo ello la leyenda de la maldición. 

domingo, 29 de diciembre de 2019

Eres de los que irrespetas TU TIEMPO

Todos tenemos licencia para usar nuestro tiempo como nos da la gana. Pero son pocos los que se dan cuenta de cómo lo usan, hasta que las consecuencias salen a flote y cobran caro sus avisos silenciosos.
La manera de respetar tu tiempo tiene que ver con muchos factores. Lo mismo aplica para la forma en que lo puedes irrespetar. Una manera sencilla, por ejemplo, de irrespetar tu tiempo, es lamentarte por algo que sucedió y que ya no tiene remedio, pero sigues y sigues lamentándote, cambiando tu vibra y las de los que te rodean. El irrespeto viene dado, porque a pesar de que te sigas lamentando, ya no puedes hacer nada , sigues invirtiendo tiempo en lo que sucedió, desperdiciando tiempo en lo que puedes hacer para entrar en reparos, de dicha situación. No te das cuenta de lo que haces (dejar pasar tiempo, y a veces muchísimo), y el tiempo tiene un valor de oro para tu existencia.
Dicen muchas cosas del tiempo. Sin entrar en detalles de la edad, tarde o temprano te darás cuenta de la importancia que éste tiene o tendrá para tu vida. Hoy mañana o pasado, entenderás algo muy serio sobre el tiempo:
_ El tiempo es un recurso, no renovable. No se ve, pero al tiempo se siente.
_ El tiempo se agota, aunque no se use eficazmente. Los segundos pasan y pasan, no importa cómo lo uses.
_ El tiempo nadie lo puede comprar, no se cotiza en la bolsa bursátil. No se puede depositar en un banco. Menos congelar en ningún lugar.
_ El tiempo no se recupera, no lo podemos pedir prestado, ni siquiera al ser más preciado.
Quiero compartir dos formas silenciosas e invisibles de irrespetar tu propio tiempo, las cuales restan calidad a los recuerdos de tu inventario de felicidad y complican los minutos de esta maravillosa experiencia que llamamos vida.
Irrespetamos el tiempo, cuando dejas que lo que no te gusta, siga ocurriendo.
En la vida tenemos que aprender a colocar límites, parámetros o metas, a nuestras expectativas, para lo bueno y lo malo. El no hacerlo, provoca descontrol y hasta frustración.
Cuando por ejemplo, colocas parámetros, puedes medir, puedes sentir variación. Te das cuenta si algo cambia, si hay mejora, o empeora.
Permitir que lo que no te gusta ocupe mucho de tu tiempo, es una manera de irrespetarte. No tomar decisión sobre ello, es la decisión que sin querer tomas, y hasta te puede hacer daño. Te haces daño cuando permites que lo que no te gusta, siga en modo de esperanza o frustración. No te deja hacer otra cosa, no permite que decidas algo diferente. Más bien, esa situación, te hace esclavo a experiencias que dejarán un sabor amargo.
Irrespetas tu tiempo cuando jugamos a dejar que el tiempo siga pasando, permitiendo que lo indeseable alimente la luz de tu esperanza. Los segundos se convierten en minutos, los minutos en horas y las horas en días, y así se va la vida, en silencio, viviendo con un absurdo.
Examina los límites que das a lo que no te gusta. Ello aplica a alguna situación de tu relación de pareja, al trabajo o cualquier actividad de la cotidianidad. El tiempo no tiene regateo, se desperdicia o se disfruta. Le sumas a la vida cuando le buscas solución o reparo a lo que no te gusta.
Pierdes tiempo cuando dejas de hacer lo que más te gusta.
La vida es hoy, no mañana. Solo ahora sabes que hay vida.
Todos tenemos en nuestra cotidianidad expresiones como...algún día, más adelante, no puedo, no debo, y algunas más parecidas a éstas. Todas esas expresiones son excusas, disfrazadas de indecisión, que se convierten en tristes justificaciones, en no hacer algo que pueda que te llene la vida.
Hoy eres más joven que mañana. Un mañana que no tiene garantía. Entonces ¿Cuándo vas a hacer lo que más te gusta en la vida? Sé que muchas veces es imposible hacer lo que quieres, pero también sé que la gente feliz siempre termina haciendo la mayor cantidad de cosas que alimentan su vida.
He visto que la gente más feliz, crea escalas de placer para el tiempo de su vida. La primera escala es diaria, se fijan hacer cosas pequeñas que alimentan su energía, recalibran los momentos y dan placer, para afrontar la cotidianidad del día.
La segunda escala es semanal. Se proponen cumplir con una meta, que en esfuerzo, y hasta en inversión, justifican más dedicación, placer y determinación.
La tercera escala e mensual. Buscan realizar ese extra, que llenan de satisfacción, en un grado más, esa meta de consentimiento por alcanzar algo que les gusta en la vida.
El secreto es muy sencillo, consiste en provocar situaciones que te permitan descubrir, cómo sentirte mejor  y perseguir su materialización. Ahora bien, no tener nada que te guste en la vida, es otro tipo de problema.
Los lamentos forman parte de la vida. Ya es hora de decidir, cuántos menos agregar a ella. Ya tienes algunas herramientas, lo que queda es ponerle acción. 

Hablemos de Integridad

El diccionario define la palabra integridad como el estado de estar completo, no dividido. Cuando tengo integridad, mis palabras y mis obras coinciden. Soy quien soy no importa dónde estoy o con quién estoy.
Lamentablemente, la integridad es en la actualidad un producto perecedero. Los patrones morales se desmoronan en un mundo a la caza del placer y los atajos hacia el éxito.
En una solicitud de trabajo, se incluía la pregunta: ¿Ha sido arrestado alguna vez? El solicitante contestó NO. La siguiente pregunta era una continuación de la primera. Decía: ¿Por qué? Sin darse cuenta que no debía contestar, aquel solicitante honesto y bastante ingenuo escribió: Supongo, porque nunca me han atrapado.
Una persona con integridad no divide su lealtad (eso es duplicidad), ni finge ser de otra manera (eso es hipocresía). La gente con integridad es gente completa, puede identificarse por tener una sola manera de pensar. Las personas con integridad no tienen nada que esconder ni nada que temer. Su vida son libros abiertos. Alguien dijo una vez una persona con integridad es la que ha establecido un sistema de valores ante el cual se juzga toda la vida.
La integridad no es tanto lo que hacemos sino lo que somos. Y lo que somos, a su vez, determina lo que hacemos. Nuestro sistema de valores es una parte de nosotros que no podemos separar de nuestra personalidad. Viene a ser el sistema de navegación que nos guía. Permite establecer prioridades en la vida y sirve de patrón para juzgar lo que debemos aceptar o rechazar.
Todo ser humano experimenta deseos encontrados. Nadie, sin importar cuán espiritual sea, puede evitar esta batalla. La integridad es el factor que determina cuál prevalecerá. Luchamos todos los días con situaciones que demandan decisiones entre lo que queremos hacer y lo que debemos hacer. La integridad da origen a las reglas básicas para resolver estas tensiones. Determinan quienes somos y cómo responderemos aun antes de que aparezca el conflicto. La integridad amalgama el decir, el pensar y el actuar para formar una persona completa, de manera que no es permisible a ninguno de estos aspectos estar fuera de sincronía.
La integridad no une interiormente y forja en nosotros un espíritu de contentamiento. No permitirá a nuestros labios violar el corazón. Cuando la integridad sea el árbitro, seremos congruentes, nuestra conducta reflejará nuestras creencias. Nuestras creencias se reflejarán a través nuestro. No habrá discrepancia entre lo que parecemos ser y lo que nuestra familia sabe que somos, ya sea en tiempos de prosperidad o de adversidad. La integridad nos permite predeterminar lo que seremos en tiempos de prueba sin importar las circunstancias, las personas involucradas o los lugares.
La integridad no sólo es el árbitro entre dos deseos. Es el factor fundamental que distingue a un persona feliz de espíritu dividido. Nos libera para ser personas completas, a pesar de lo que surja en el camino.
La primera clave para la grandeza, nos recuerda Sócrates, es ser en verdad lo que aparentamos ser. Muy a menudo tratamos de ser un hacer humano antes de lograr ser un ser humano. Para despertar confianza un líder tiene que ser auténtico. Para que eso suceda, uno debe actuar de manera de una composición musical: La letra y la música coinciden.
 El 89% de lo que la gente aprende proviene de un estímulo visual, el 10% de un estímulo auditivo, y el 1% de otros sentidos. De este modo es comprensible que los seguidores muestren una mayor congruencia y lealtad, entre más perciban mediante el oído y la vista l coherencia existente entre la palabra y la acción de un líder. Lo que oyen, entienden. Lo que ven, creen. Lo que la gente necesita no es un lema que diga algo sino un modelo que se va.
Billy Graham dijo: La integridad es el pegamento que sostiene nuestra manera de vivir como un todo. Debemos luchar siempre por mantener intacta nuestra integridad.
Cuando se pierde la riqueza nada se pierde, cuando se pierde la salud algo se pierde, cuando se pierde el carácter todo se pierde.   
Al construir su vida sobre el fundamento de la integridad utilice el poema Soy Leal Conmigo Mismo de Edgar Guest, como una prueba del espejo para evaluar el avance, en su integridad. Este dice así: Tengo que vivir conmigo, y por eso quiero encaja bien en mí para saber que puedo, mientras los días pasan, mirarme siempre directo a los ojos.
No quiero que el sol se ponga mientras me odio por lo que he hecho. No quiero guardar en un armario tantos secretos sobre mí. Y engañarme mientras entro y salgo, pensando que nadie más sabrá la clase de hombre que en realidad soy.
No quiero vestirme de impostura, quiero andar con la cabeza erguida, mereciendo el respecto de la gente.
No quiero mirarme y saber que soy vanidoso y fanfarrón un ser vacío. Nunca podré esconderme de mí mismo, veo lo que otros no ven, sé lo que otros no saben.
Nunca podré engañarme, y por tanto pase lo que pase, quiero ser respetado por mí mismo y tener limpia la conciencia.
Reflexione sobre este poema, y saque sus propias conclusiones...

La integridad del ser humano no depende su fuerza. Rige más su conciencia. M . J. Bustelo 

sábado, 28 de diciembre de 2019

Venciendo la incertidumbre siendo extraordinario

Hace algún tiempo ya de una de las hazañas que más impacto al mundo, más exactamente el 13 de octubre de 1972. Se trata de la tragedia del accidente de los andes.
Muchos lo recuerdan, algunos lo olvidaron, y otros lo saben por las películas que han visto en televisión o el cine.
Se trata del accidente del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, conocido popularmente como el milagro de Los Andes, Cuando el avión militar con 40 pasajeros y cinco tripulantes que conducía al equipo de rugby Old Christians, formado por alumnos del colegio uruguayo Stella Maris, se estrelló en la cordillera de Los Andes de Mendoza Argentina, a 3500 msnm, en ruta hacia Santiago de Chile.
El vuelo siempre estuvo acompañado de inestabilidad y retrasos. El mal tiempo les obligó a detenerse en el aeropuerto el Plumerillo, en la ciudad de Mendoza Argentina, donde pasaron la noche. Al día siguiente, el frente persistía, pero debido a la prematura del viaje y hechas las consultas pertinentes, se esperó sólo hasta la tarde, cuando amainaron levemente las condiciones de tormenta.
Las condiciones de los vientos generaron malas interpretaciones de los pilotos, que acompañado de nula visibilidad preparó la desgracia. Suposiciones, malos cálculos y datos erróneos a la torre de control, desencadeno el desastre (el error generó un diferencial de 100 km, de la zona de impacto vs. la zona supuesta de búsqueda).
El pequeño avión, en medio de las nubes, comenzó a descender, directo a los picos de la cordillera. La alarma de colisión dentro de la cabina se activó, lo que alarmó a pasajeros y tripulación. Un gran impacto se escuchó.
De las 45 personas del avión, trece murieron en el accidente y otros cinco, en los días siguientes. Los 27 restantes tuvieron que enfrentarse a duras condiciones ambientales (-25 a -42 C) de supervivencia en las montañas congeladas, en plena época de nevadas. Durante varios días las paridas de rescate intentaron localizar los restos del avión sin éxito.
Muchos de los sobrevivientes habían sufrido diversas lesiones cortantes o moretones y carecían de calzado y ropa adecuada para el frío y la nieve. Se organizaron para resistir las duras condiciones imperantes y afrontar con valentía los hechos.
La mayoría de los sobrevivientes dormían con un par de pantalones, tres o cuatro suéteres, tres pares de calcetines, y algunos se tapaban la cabeza con una camisa para conservar el aliento. Para evitar la hipotermia, en las noches más frías, se daban masajes para reactivar la circulación e intentaban mantener la temperatura corporal en contacto entre sí.
La búsqueda se suspendió ocho días después del accidente. En el undécimo día en la montaña los supervivientes escucharon por una radio de pilas, con consternación, que se había abandonado la búsqueda.
La noche del 29 de octubre, a 16 días ya de la caída, una nueva tragedia se cernió sobre el resto del avión y sus ocupantes. En la noche, un alud de nieve se deslizó y sepultó los restos del avión. Ocho personas murieron asfixiadas bajo la nieve, incluyendo al último pasajero de sexo femenino. A mediados de noviembre, fallecen dos compañeros más, y en diciembre, los últimos dos. Solo sobrevivieron 16 compañeros, dando una gran lección a la humanidad
Fueron 72 días, expuestos, por fuera, a las condiciones más extremas que pueda soportar un ser humano. Pero, por dentro, demostraron lo que fueron capaces:
1. A no perder tiempo, en entender que los momentos de dificultad son para convertirlos en oportunidad, y no dejarlo simplemente a la suerte.
2. En la crisis, la gente que triunfa, solo es aquella que decide hacerlo. Solo los que se mueven, logran avanzar.
3. En los momentos más difíciles, es cuando hay que llenarse de valentía, para tomar verdaderas decisiones.
4. Actuamos, solo basado en lo que sentimos por dentro. El miedo paraliza, y solo afrontando la realidad, lo minimiza.
5. Proyectar un pensamiento optimista, transforma en positivo cualquier revés de la vida.
6. Mientras la vida exista, las probabilidades de lo que sea, solo se darán si te involucras en ese tanto que deseas. Pocas cosas son por casualidad. La causalidad es la respuesta que obtenemos de la vida. Somos nosotros quienes causamos las cosas, que nos pasan.
7. En los momentos más apremiantes de la vida, es cuando nos llenamos de valentía, para tomar las mejores, y más extremas decisiones de la vida.
8. Todos sabemos que algún día vamos a morir. Estos valientes muchachos, están vivos, porque decidieron morir caminando y no esperando. Solo actuando, te pasan las cosas que te mereces.
9. El objetivo nuestro era sobrevivir... todo el instinto, toda la fuerza, la inteligencia, el trabajo en equipo, se puso en un solo objetivo: salir de ahí por nosotros mismos, porque oímos por la radio que nadie nos iba a rescatar. Un sobreviviente una vez expresó: En mi caso sabía que tenía que conservar mis energías hasta el verano (el avión se estrello en octubre, en pleno invierno en el hemisferio sur) porque no podíamos intentar salir de ahí antes por el frío, pues te hundes en la nieve hasta la cintura. Yo decía: si me pongo triste y lloro, voy a perder sal por mis lágrimas. O sea, no puedo permitirme el lujo de perder esa energía.
10. Para finalizar, cito unas palabras textuales de los sobrevivientes (Nando) Aunque las decisiones tomadas democráticamente funcionan, llega un momento en que alguien tiene que liderar, porque no siempre es fácil poner de acuerdo a un grupo de personas sobre la forma de actuar. No siempre el que está apuntado como líder es siempre líder. Cada uno es líder por sus acciones, y allí, con el tiempo, los líderes fueron cambiando por sus acciones. Nadie dijo tu vas a ser el líder y nos vas a mandar, sino que hubo tres o cuatro que lideraron aquello, y eran personas normales que hicieron acciones extraordinarias en circunstancias difíciles. Fuimos todos solidarios, poco egoístas, que es muy importante. Nunca fuimos tan buenos trabajando en equipo como en Los Andes.
Ramón Sabella, sobreviviente de Los Andes, una vez dijo: cada uno de nosotros lleva su propia cordillera. Tomemos este ejemplo, como una guía, a todas esas cosas, que alguna vez, nos pueda pasar en la vida...  

viernes, 27 de diciembre de 2019

¿Se siente seguro en su trabajo?

El centro de trabajo ha cambiado y las reglas del éxito en la profesión han cambiado junto con él. Pero hay cosas, que siempre seguirán igual, es importante nunca descuidarlas. Por el contrario, reforzarlas, si es necesario.
Veamos que siente con las siguientes preguntas:
1. Si su asignación actual de trabajo terminara mañana ¿que tan rápido podría encontrar una nueva? 
2. ¿Está usted seguro de que sus habilidades y conocimientos son lo suficientemente actualizados para poder vender sus servicios a otra oportunidad de empleo o cliente?
3. ¿Tiene un equipo de herramientas o habilidades, que le diferencie del promedio?
Agustín, de cuarenta y cinco años, era un gerente medio de una compañía que eliminó todos los cargos de ese nivel. Le tomó dieciocho meses encontrar otro y dos años para recuperarse emocionalmente. Después de ese capítulo de vida, reflexionó, y se dijo a sí mismo lo siguiente: Nunca más me encontrarán desprevenido. Cada seis meses revisaré mi currículum vitae, y si no puedo pensar en algo que he logrado o que puedo agregar, sabré que he estado flojeando.
Puede que ya no sea realista creer que la seguridad del trabajo no existe ya en ninguna parte. Pero puede tener seguridad absoluta, que si estanca, estará en peor condición. No se trata solo de preparación laboral o académica. Me refiero también a otros detalles, tales como los cinco siguientes:
1. Piense en todos para los que usted trabaja como clientes en lugar de jefes. Conozca su producto: usted y sus habilidades que tiene para ofrecer: sus recursos, energías y carencias potenciales, y cómo puede agregar valía a jefe o cliente. Conozca su mercado: tanto los clientes actuales como los probables clientes.
2. Examine el trabajo que está haciendo actualmente y pregúntese si le esta proporcionando experiencias o nuevas habilidades que refuercen su empoderamiento. Si no es así, busque asignaciones  y proyectos que le ofrezcan oportunidades para ser más negociable en el futuro (me refiero a negociable, a que integralmente usted sea más completo, posea más conocimiento y experiencias, y todo eso junto hace que se diferencie del promedio, en el mercado). Siempre obtenga lo máximo de su actual situación de trabajo. Si no lo hace, éste puede ser su último empleo.
3. Evite quedase con un solo tipo de habilidad, o con muy pocas. Tenga un repertorio amplio de habilidades dentro de su cartera de productos, para que si su ocupación principal no funciona, o se sale de curso temporalmente, pueda cambiar a una posición de la que puede echar mano. Para esto tiene toda la vida por delante, no es una carrera contra el tiempo. Pero debe comenzar, en algún momento.
4. Construya una red amplia de conexiones. Que responde usted a las siguientes preguntas:
¿Cultiva relaciones con personas fuera de su profesión, de su patrón o de su empresa?
¿Permaneces en contacto con los demás sólo por el hecho de hacerlo o debido a su utilidad económica? Ejemplo, solo llama cuando necesita algo, o algún tipo de ayuda.
¿ Se siente cómodo al establecer un amplia red de conexiones, o lo ve como algo falso e hipócrita? 
Desarrolle una amplia red de contactos tanto dentro de su centro de trabajo como fuera de éste y participe en asociaciones profesionales, grupos de interés social y organizaciones dentro de la comunidad. El ampliar sus redes le proporcionará una perspectiva más extensa de su trabajo, y también enriquecerá su vida. Mientras conozca a más gente, más puertas tendrá para tocar , en lo que sea.
5. Todo lo que usted hace, se puede vender. Pero hay muchos que no lo hacen y otros que no lo saben hacer. Usted valdrá más en la proporción a cuanto sepan los demás lo que pueda hacer y cómo puede agregar valía a su trabajo.
Cómo responde a las siguientes preguntas: ¿Las personas con las que trabaja están conscientes de sus logros importantes, habilidades y experiencias de trabajo? ¿Permaneces en contacto con las personas que debe. Mantiene viva su red de conexiones?
Para venderse,en el buen sentido de la palabra, con eficacia, no asuma que lo que es obvio para usted es obvio también para los demás. Busque oportunidades para venderse, para informar lo que hace, para comunicar lo que sea. Sea visible, no invisible (ese es el otro extremo).
A pesar de todas estas reflexiones, hay que aprender a miar hacia el futuro. Aprenda a establecer expectativas realistas de lo que es factible. Aprenda a vivir con lo mejor que puede hacer actualmente, a vivir con algo menos por perfecto. Ponga a prueba algunos de los conceptos planteados, y regálese la oportunidad de la experiencia, de sentir que puede valer mucho más, que le puede ir mejor, pero que también debe trabajar por ello y luchar si es necesario.
Siempre pero siempre lo mejor estará por venir...